
El olor de la noche santiaguina tiene una particularidad, huele como a humedad, árboles y contaminación. La temperatura también nos trae lo suyo con su calido y frío día, en que nos predispone a enfrentarnos a un resfrío no menor. Las calles ocupadas por tantas vidas, y tanta diversidad de situaciones y personas. Recordé que cuando tenía 20 años aproximadamente me gustaba mucho caminar por el centro de Santiago, era un lugar muy recurrente para mí. En esos años estudiaba publicidad y tenia yo la intención de entrar de alguna forma en la vida de los que miraba, imaginaba como sería su casa, su familia, su mantel de la cocina, su trabajo y hasta podía imaginar sus emociones ya que considero que las personas tenemos un mapa de nuestra de vida en el rostro y en la mirada.
Solía caminar por el parque forestal en invierno, bueno a partir del otoño. Las hojas nunca dejan de ser un recurso recurrente cuando escribo algo, y es solo por que, me inspiraron por tantos años, me dieron calma, compañía, melancolía y muchos sueños.
Cuando era niña solía creer en el amor, era una niña mas bien tímida en ese sentido y el tema de los pololos no me era fácil, especialmente viniendo de una familia en la cual no era un tema conversable, no! era todo lo que se podría decir al respecto y todo lo demás era sucio.
Cuando caminaba por esos lugares, solía mirar las casas y departamentos que tenían luz bajita en el living, desde el frío de la calle y aun bien abrigada con mi parca negra y grande que mi padre me regaló, se sentía ese calor de hogar que produce tener ganas de sentarse a tomar un rico te con pan con palta y a una buena conversación familiar. Soñaba con sentarme en esa mesa, junto a mi esposo, tomarnos de la mano, y disfrutar de la tibieza del calor de nuestro cariño y del hogar. Soñaba también con amar profundamente y que me amen libre y apasionadamente. Cuando regresaba a mi casa, solo sentía ganas de ir a mi pieza… escuchar música, leer, ver televisión o estudiar. Cualquier cosa, pero quería mantener esa paz que me generaban mis pensamientos, paz que por cierto no encontraba en mi casa, o para ser más justa… mas bien paz de la que algunas pocas veces se podía disfrutar. Mi mundo interior idealizado, como burbuja vivía en silencio. Siempre busqué esa pertenencia, ese calor, esa luz tenue, esa calma, ese olor a pan tostado…
Recuerdo que mientras caminaba y solucionaba los problemas de la vida… solía imaginar como supuestamente sería mi vida amorosa. Creo que las niñas tenemos un tremendo problema, nos meten a las princesas hasta por los codos, y como lo he dicho antes “Las princesas dormidas” se las dejo a Disney. Yo pensaba que el amor real llega solo una vez en la vida, pensaba que cuando eso ocurría, era inevitablemente para siempre, pensaba que eso se graficaría como dos almas en soledad y digo en soledad porque al ser mi alma gemela seguramente estaríamos mas o menos en lo mismo, mas bien pensándoos, extrañándonos y viviendo la vida casi en ignorancia… el uno sin el otro, no entendiendo muy bien la soledad y la melancolía del alma. Muchas veces caminé y me detuve en un lugar que era mi favorito en esa época, el puente curvo sobre el Mapocho. Montaña y horizonte, colores, atardecer, frío, río, movimiento, árboles caducando sus hojas, como mi corazón era muy inocente, y mi espíritu tan grande como ahora, pero mas libre, me permitía enviarle besos con el viento y rogaba al padre en el cielo que lo cuidara y mantuviera en buen camino para nuestros hijos. Mi relato no habla de obsesión, habla solamente de sentimientos que despertaron en mi y que libremente dejé fluir en algún momento creado para soñar en mi vida, permitiendo a mi hilo conductor… es decir el amor… sentir.
17 años mas tarde, me re-encuentro con el lugar. Camino como levitando por sobre las hojas caducas y mojadas del parque forestal y comienzo a recordar. Converso conmigo, y me observo… Es muy dolorosa la inocencia en los ojos de una joven, mirada desde una adulta dañada. No tengo claro si la adulta a la joven debe explicarle sobre cómo vivir, y de cómo protegerse, de lo que vendrá, de ser mas fuerte y mas sólida, de aferrarse a si misma… porque en la realidad no abran príncipes azules, ni primer beso de amor, ni siquiera un amor que dure mucho, que en la realidad, tendría que pasar duras pruebas, salvajes en muchos casos, desgarradoras en otras. O si la Joven debiera dejar explayar la voz de dios desde su alma, y enseñar sobre la importancia de sentir, de creer, la esperanza, amar y perdonar, arrepentirse y volver a comenzar, sobre el valor de las pruebas y el crecimiento, sobre retornar a la esencia, sobre ser como niños pequeños, sobre buscar la luz interior.
A veces imagino que vuelvo a ser ella, pero con el desarrollo interior de hoy, pero la verdad no tengo claro que es mejor. Nadie me dijo que talvez ese amor profundo, no sería reciproco. Nadie mencionó que podría no amarme o desear a otra, nadie me dejó saber sobre el dolor que genera la traición y el abandono, nadie me explico sobre el diabólico vacío tentador que genera el llanto profundo del desamor, o asumir que no éramos indestructibles, y que de hecho podríamos ser inseparables, que aun después de mi podría dormir con otras, que podría no tolerar parte de mi personalidad. Cómo podría saberlo????
Esto no es un cuento de hadas, yo no soy una princesa que cuida su castidad para el bien amado, ni él es un príncipe, no existen los castillos, ni los caballos, si no eres de la realeza propiamente tal. Y un gran detalle… no tenia porque amarme, no tenia porque desearme, ni desear mantenerme a su lado. Bajo esa perspectiva seguramente desde su punto de vista al cometer cualquier acto de traición, infidelidad, golpes, desprecio o abandono no tendrían ese nombre… sino mas bien podrían llamarse todos ellos simplemente “espacio”, porque no estas viviendo el mismo cuento, no hay amor, por tanto no hay emoción, no era nada de eterno, ni de profundo como con los príncipes azules… era simplemente lo que era, no me atrevo a decir “NADA” porque si eso no fue nada, que quedaría para los que realmente no son nada, pero quien sabe lo que es?.
Busco en mi interior la luz, la energía que nos da poder desde lo alto para ser quienes somos, busco en mi interior a la niña que llevo dentro, deambulo por la inmensidad de mi cuerpo en su oscuridad… desesperadamente busco la energía, el alma, mi yo… mi dios… y siento que a pesar de que hay muchas cosas que no entiendo, que no se vivir, que no puedo manejar, que me duelen y otras de las que debo aprender y luego de la noche oscura del alma… solo se que me tengo a mi, y he sido bendecida con mis hijas. Y aun después de 10 kilos menos, 25 canas más en la frente, 3 arrugas, mi estómago y garganta muy mal, y tratando de regresar desde la NADA. Me doy cuenta de que si hay algo grande en común entre yo y mi yo, y es tener certeza de que en el breve espacio entre la vida y la muerte siempre me he suspendido allegada firmemente a mi… “Hilo Conductor”… a pesar de todo, YO HE AMADO.
1 de Junio de 2009
…para poder mantener esa luz tenue encendida en medio de mi hogar.
MJ
