July 2, 2010

Dos




Sentada en aquel incomodo asiento de tren, mirando con tranquila melancolía desde su ventana a las personas en el andén, jugando con su mente, adentrándose en las vidas ajenas e imaginando como serian sus días, sus horas, sus mundos. Observaba como todos se despedían afectuosamente, mas ella estaba solamente acompañada por su libro de páginas amarillentas y semiroñosas con olor a tinta. De pronto y desde la puerta… ve entrar a un hombre... discreto, amable, silencioso, atractivo… él y su libro, para su incomodidad o bendición, se sienta casi junto a ella. Era inevitable no observarlo, una y otra vez…magia, atracción, tal vez lo conocía, o posiblemente solo era lo suficientemente atractivo como para atrapar su mirada. No existen respuestas para tal sensación atípica. Su energía irrumpe en su espacio, provocando que su mente se distraiga de cuando en cuando, y se pregunta una vez mas, quien será él? Su rostro le resultaba familiar.
Hace como 10 minutos que él lee la misma página del libro, con su mano acaricia su pelo…. Levanta la vista y ella baja la suya instantáneamente, por el temor a ser descubierta. El… la observa, ella siente como su mirada genera ardor en su costado, hace poco mas de 10 minutos que ella lee la misma página del libro.

En sus manos no hay argolla, como será su mundo, sus días, sus horas, sin querer lo observa y concluye… y trata de imaginar su vida. Es curioso como los seres humanos somos capaces de contar nuestra historia, con solo nuestra imagen, con la forma de vestirnos,con la forma de relacionarnos, con la forma de expresarnos. Pero en fin, el no sería más que un desconocido que se sienta cerca de ella y que llama su atención, por lo que decide concentrarse en su libro y continuar su viaje en soledad, su viaje a la vida.

Al llegar a la estación, ella toma sus maletas y baja del tren, él por otra parte hace lo mismo. Caminaron cerca, muy cerca, como siguiendose los pasos mutuamente. De pronto sus miradas se cruzaron y solo eso bastó para traer una sonrisa a sus rostros nerviosos. El torpemente se tropiesa con un niño que corre tras su madre y al caer se afirma sobre la maleta de ella, en su instinto femenino ella trata de ayudar, toma de su mano, sonrojada al verse de pronto en esa situacion... le pregunta, si esta bien?, él con una sonrisa responde... si, gracias. Lentamente sus manos se alejan, dejando una estela de deseos truncados en el aire, pero con un dejo de felicidad.
Ella comprendió que lo vivido no fue producto de su imaginación, que no era su propia historia, sino mas bien era una historia en común, era una fotografía en la que aparecen mas personas, en donde el resto de mundo puede mostrarse borroso, si gustan. De pronto y así es como la vida nos sorprende, se volvieron dos despidiendose cariñosamente sobre el andén, talvez no como en la foto... pero quien sabe como jugará la vida.