March 21, 2010

The Platz

Hay veces en que la edad y la experiencia, eso que la gente llama madurez no son suficientes, ya que en algunas situaciones no es válido en términos de juicio usar toda esa sabiduría. Ser niño resulta ser una vivencia inolvidable, la capacidad de asombro sobre las situaciones y los momentos que se hacen eternos solo por ser completos, secretamente nos llenan el alma y nos regalan suspiros de aroma para el corazón… Refrescan el espíritu y nos devuelven las ganas de seguir. Adicta, pegada, absoluta… no hay realidades, o tal vez si… lo único que sé es que el tiempo se paraliza y camino lento… lentísimo, en cámara lenta… mientras la vida pasa rápido a mi alrededor, como en un vagón de tren… en Berlín, mis manos se mueven suave y mis latidos van al ritmo de mis suspiros, pero la calle, las estaciones, todo pasa y van transformándose en lo que quieran. Sin opción de perderme, ni de distraerme… sigo flotando y justificando mis pasos livianos a la influencia infantil y emotiva de la esencia misma del ser humano.