El Ocaso
Vacilo entre el bien y mal.
Camino de un lado a otro entre el cielo y el infierno.
El ángel de la mañana me habla de vez en cuando
Y luego mi corazón busca la luz.
En instantes olvido quien eres,
Y en otros olvido quien soy
Es más, hasta olvido quienes somos
Y las cosas que hicimos.
Me pregunto si realmente existes
O si eres fruto de mi pasión
Podrías ser un alicate o un jarrón,
Y talvez igual lloraría mi canción.
Tú viniste a mí en busca de lo tuyo
Y te fuiste con lo mío
Usando un dulce arrullo
Derramaste el orgullo.
Uso lágrimas por pegamento,
Desilusión por ladrillos,
Dolor por metal,
Y mi corazón por piedras.
Elaboro nerviosa como colibrí
Y paciente como gaviota
El muro que te distancia
Yo no te odio, o talvez si.
Cuando ya no estés
Cuando ya te hayas ido
Y en la frente sienta la tibieza fresca del ocaso
Pensaré en ti y me preguntaré…
Si tu orgullo te habrá hecho más grande…