El Frío enrojecía su rostro, el abrigo rosa de lana cubría sus temblorosas rodillas. Allí estaba ella... Sentada en el banco de madera de la antigua estación de trenes. Como en un retrato en sepia todo era invierno, el humo del tren cubría el ambiente de niebla. Su maleta de cuero envejecido a su costado, sus guantes de cuero y su mirada perdida. Su rostro hermoso como siempre, pero inexpresivo por temor, nadie siquiera imagina lo que su corazón y su alma esconden, las palabras que se dice a si misma mientras mira el temprano atardecer de ese Sábado de Julio. A lo lejos suena su canción, bueno la de él y ella, su corazón se enternece y viaja en el tiempo y el espacio en silencio donde él...solo el y ella saben. Te beso bajo la lluvia fina en esa montaña del abrazo... te recuerdo con tanta suavidad y amor, se dice a si misma, pensando en él. Mira hacia sus zapatos y siente profundamente perderse en su mente, en el recuerdo en un suspiro. BOOOOOOm sonó el ensordecedor silbato de el tren, levanto la mirada, sus ojos firmes sobre el anden, no lo podía entender... no lo podía creer... allá estaba él... fino, hermoso como siempre pero algo triste se leia desde lejos.
October 2, 2009
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