March 19, 2011

POR MI DERECHO A HABLAR

Con el afán de explorar, evaluar, meditar, conversar conmigo es que he llegado hasta mis sentimientos... esos que se esconden bajo las tinieblas de las iluciones, esos que no arrancan, no salen, no se dejan ver, anidan en la estela boreal del alma... esa que de pronto se convierte noche.

Busco en este compilado un lugar, mi lugar... el recuerdo que hará de esta tarde algo especial o al menos algún crecimiento,felicidad o dolor para sobre volar en el silencio de la habitación, y en la inexpresividad de mi mirada, o bien para aprovechar el movimiento del mar que invita ágil, fuerte y suave también en su vaivén a fijar la vista, como si uno fuese parte del oleaje. A veces pienso que algo en nuestro espíritu viaja y se conecta con él, tanto como se conecta con el rió, con la montaña en su altura... alguna vez estuve allá? O será simplemente que estamos hechos de la misma materia... soy parte de, es parte de mi. Por esa razón resulta doloroso caminar por las playas bellas de nuestro litoral central. Entre tanta basura y desperdicios humanos, cómo si las personas no lograran reconocerse parte de esto?.

Al juzgar a los seres humanos a mi alrededor veo cuerpos tatuados y perforados, pelos rapados, cuerpos deformes de tanta grasa, sonrisas que dan pena por la cantidad de espacios entre diente y diente, cuerpos alcoholizados,al juzgar por la forma de botarse en la arena. Puede ser posible que todo esto tenga relación con autoestima y con la forma en que administramos nuestra vida, en como cuidamos y cultivamos nuestros templos (nuestros cuerpos), nuestras casas, nuestros hogares, nuestros hijos, nuestro entorno.

Que pena me da ver una sociedad tan dañada que finalmente su conexión espiritual con la madre tierra, termina siendo básicamente...basura.

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